28 Aug, 2026
Llegó el momento de planificar las vacaciones y la pregunta aparece sola: ¿lo llevo o lo dejo? Para muchos argentinos ya no es una pregunta retórica. El 60% de los dueños de mascotas busca alojamientos que les permitan viajar con ellas, y el 57% prioriza bares y restaurantes que las acepten. El turismo pet friendly dejó de ser una rareza para convertirse en una decisión cotidiana.
Pero viajar con tu mascota no es subirse al auto o al avión y listo. Hay documentación, requisitos sanitarios, políticas de transporte y cosas que la mayoría descubre cuando ya es tarde. Este artículo existe para que no seas de esos.
Antes de cualquier cosa: la documentación que necesitás
El primer error que comete casi todo el mundo es no revisar los papeles hasta días antes del viaje. Y algunos trámites no se resuelven en 24 horas.
Lo básico para viajar dentro de Argentina con tu perro o gato incluye un certificado veterinario de buena salud emitido con no más de una semana de anticipación al viaje, y el certificado de vacunación antirrábica vigente. Sin eso, no subís a ningún avión y en muchos hospedajes te van a pedir mostrarlo.
Para viajes internacionales, el organismo que interviene es el SENASA, que emite el Certificado Veterinario Internacional (CVI). El trámite se hace online en la plataforma oficial y el certificado se emite según las exigencias sanitarias del país de destino, con un plazo de hasta 72 horas hábiles para la revisión. Cada país tiene sus propias reglas y pueden cambiar sin previo aviso, así que siempre hay que confirmar antes de sacar el pasaje. PAX Assistance
En avión: lo que cada aerolínea permite (y lo que no)
Acá es donde más gente se lleva sorpresas. Las políticas varían por aerolínea y no todas dicen lo mismo.
Aerolíneas Argentinas permite perros y gatos en cabina solo hasta 9 kg con transportín incluido, con edad mínima de 12 semanas y reserva previa del servicio. Más grande que eso, va a bodega a través de Aerolíneas Cargo. Flybondi permite mascotas en cabina solo en vuelos nacionales, con un peso máximo de 10 kg entre mascota y contenedor, y la compra del servicio solo se puede hacer online, no en el aeropuerto.
LATAM permite el transporte en cabina o bodega dependiendo del tamaño, con la condición de que la mascota no puede viajar sedada, debe tener buen estado de salud, comportamiento dócil y al menos 16 semanas de vida. LATAM
Dos cosas que aplican a todas: reservar el servicio con anticipación porque los cupos son limitados, y verificar que el transportín cumpla las medidas requeridas. Un contenedor que no entra bajo el asiento o que no cumple la norma IATA puede dejarte en tierra.
En auto: el medio más flexible, pero no sin reglas
Viajar en auto es la opción más popular y la más fácil logísticamente, pero tiene sus propias consideraciones. Un perro suelto dentro del auto es un riesgo real en caso de frenada brusca: para él y para los ocupantes. Lo correcto es un transportín fijo o un arnés homologado que lo sujete al cinturón.
Las paradas cada dos horas son importantes, especialmente en invierno, para que pueda moverse, tomar agua y hacer sus necesidades. Y antes de un viaje largo en auto, una consulta veterinaria es más que recomendable, especialmente si el animal tiene tendencia al mareo o ansiedad.
Hospedaje pet friendly: cómo no llevarse sorpresas al llegar
El término "pet friendly" no tiene una definición estándar. Hay lugares que aceptan mascotas pero con restricciones de tamaño, de raza, de zonas del alojamiento o con un cargo adicional que no siempre aparece claro en la descripción. La regla es simple: llamar antes de reservar y preguntar en detalle.
Las preguntas que no pueden faltar: ¿Hay límite de peso o tamaño? ¿Puede estar en todas las áreas del alojamiento? ¿Hay costo adicional? ¿Requieren vacunas al día o certificado veterinario?
Tener la documentación ordenada antes de salir no solo es un requisito para el transporte: muchos hospedajes también la piden al check-in.
El error que cometen casi todos: no chequear la salud antes de salir
Un animal con algo sin diagnosticar en un viaje largo es un problema que se multiplica lejos de casa. Estrés, cambio de rutina, temperaturas distintas: todo eso puede activar o agravar algo que venía silencioso.
La recomendación es simple y concreta: control veterinario previo al viaje, vacunas al día y saber de antemano a qué veterinario acudir en el destino si algo pasa. Improvisar en una ciudad desconocida, de noche, con un animal enfermo, es exactamente la situación que querés evitar.
Viajar tranquilo empieza antes de salir
Tener a tu mascota cubierta con AVSIM no es solo para las urgencias en casa. Es también para las del camino. Una red de veterinarios en todo el país significa que si algo pasa durante el viaje, tenés dónde ir sin improvisar y sin mirar el precio.
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